El Banco del Sur ya firmó su acta fundacional

Las relaciones entre América Latina y Estados Unidos siempre han suscitado polémica no sólo en el plano ideológico, sino también en el ámbito académico. La región demanda la entrada de capitales e inversiones y sin embargo el ahorro local no logra ser retenido y suele emigrar hacia el norte en busca de mayor seguridad en desmedro de sus rendimientos.
El de los flujos de capitales en América Latina es un fenómeno sumamente estudiado por la literatura económica. Y en esto tengo que darle la razón al presidente venezolano Hugo Chávez, América Latina presta dinero a los Estados Unidos a bajísimos intereses para luego contraer nuevos préstamos a tasas mucho más altas con acreedores norteamericanos. El motivo de esta paradoja se halla en la seguridad. Los mercados financieros estadounidenses son más confiables para los inversores latinoamericanos que sus propios gobiernos y si bien estos últimos les ofrecen mayores beneficios, los descartan por temor a que no puedan hacer frente a sus obligaciones.
América Latina prepara una estrategia para revertir este fenómeno. Ya son siete los países que firmaron el acta fundacional del Banco del Sur, un proyecto que busca generar un fondo financiero que canalice las reservas de los países de la región hacia la puesta en marcha de planes de desarrollo económico y social eficientes, sustentables y a la medida de sus destinatarios. Es a la vez un intento de fortalecer la integración regional y una posible vía hacia una moneda común en la región.
El modelo que sigue el Banco del Sur es alternativo al del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, aunque sus objetivos coinciden más con los del primero que con los del segundo. No busca estabilizar economías sino generar un clima regional de desarrollo que contribuya a la erradicación del estigma latinoamericano de la pobreza y sobre todo, la desigualdad.
El viernes hablábamos de la pérdida de legitimidad del Fondo Monetario Internacional y los organismos financieros internacionales. Pues bien, ésta es una prueba irrefutable de la búsqueda de alternativas de países que poseen poca y nula representación en estos organismos y sin embargo, necesitan instituciones que les permitan financiar proyectos propios sin por ello comprometer la autonomía de sus políticas públicas.
Vía | Cotizalia
Tags: América Latina, Economia de Estados Unidos, Inversiones
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