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Diciembre 21, 2007

El comercio electrónico y los medios de financiamiento on-line

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Internet es un mundo maravilloso donde se entremezclan decenas de fenómenos sociales, culturales y económicos para brindarnos el campo de negocios más fértil que podamos imaginar.

El comercio electrónico es un concepto que durante la última década fue cargándose de contenido y alternativas verdaderamente innovadoras. Miles de sitios web permiten a los usuarios comprar productos a través de Internet. Sin embargo, los medios de pago y las formas de financiamiento no han acompasado esta revolución.

Las tarjetas de crédito son la vía de compra más aceptada por las empresas en Internet, pero no el que más seguridad brinda a los usuarios. Sólo los más osados se atreven a introducir el número de su tarjeta de crédito en Internet y eso es algo que evidencia una necesidad apremiante: más y mejores medios de financiamiento on-line.

Existe una experiencia que me gustaría compartir con ustedes. En los Estados Unidos hay una alternativa a las tarjetas de crédito que funciona desde 2004. Se llama Bill Me Later y es un emprendimiento que revoluciona el paradigma en gestión y evaluación del riesgo que predomina en los ámbitos financieros.

El concepto es simple. Uno introduce su nombre, su fecha de nacimiento y los últimos dígitos de su seguro social, acepta compartir su historial crediticio y ellos mismos evalúan si uno está o no en condiciones de hacer frente a una nueva obligación. El chequeo está a cargo de un complicado algoritmo unido a una enorme base de datos que demora poco más de tres segundos en arrojar resultados.

Una vez obtenida la línea de crédito llegará a nuestro correo electrónico el estado de cuenta donde se permite optar por la forma en que se financiaran las deudas contraídas a un interés anual de entre un 10% y un 20% anual. Muy por debajo de las tarjetas de crédito convencionales.

Este nuevo sistema se sustenta en la confianza de la empresa en el historial crediticio del usuario. Si una persona es responsable con sus deudas, vale arriesgarse a prestarle dinero. Las tarjetas de crédito son reacias a someter sus bases de datos a análisis estadísticos de previsión de riesgos. Esto se debe a que con lo que cobran cubren con creces el porcentaje de morosidad.

¿Será que es redituable confiar en la gente? Al parecer, ese homo economicus no es tan avaro, egoísta e inescrupuloso después de todo.

Vía | Baltimore Sun

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