Los tiempos cambian: Las preferencias de los jóvenes en el mercado laboral

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Con el paso de los años, las generaciones cambian. No sólo la cultura se ve modificada, el lenguaje, la vestimenta y la apariencia, sino también los comportamientos y preferencias laborales. Eso es algo fundamental para tener en cuenta por todo aquel vinculado al trabajo con jóvenes. Hoy en día, son otros los valores que priman a la hora de evaluar un puesto o una oferta laboral, que contrastan decididamente con los de hace 30 años atrás.

En un estudio realizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección en colaboración con la consultora People Matters en el que se analizan las preferencias de 1.800 jóvenes españoles de entre 18 y 30 años, los resultados arrojan que el 60% considera el salario, el ambiente laboral (la relación con los compañeros y autoridades) y el horario como los tres factores que más condicionan la elección de un puesto de trabajo.

El puesto que en generaciones pasadas lo ocupaba la estabilidad laboral, las posibilidades de ascenso y de carrera dentro de la empresa y el prestigio de la misma, lo ocupan hoy tres factores muy diferentes que hablan de un contexto social y económico muy distinto, como así también, de una actitud frente al trabajo que se diferencia de la de antaño.

La movilidad a nivel laboral consigue romper aquel lazo de lealtad hacia una empresa que llevaba a una permanencia vitalicia por parte del trabajador. Hoy en día, los planes de quien ingresa por vez primera al mercado laboral no son el quedarse de por vida sino, el de estar constantemente alerta a nuevas y mejores ofertas que le permitan incrementar su satisfacción extralaboral. Menos horas de trabajo significan más tiempo de ocio, un mayor ingreso significa una mayor calidad de ese tiempo libre.

Esto nos habla de un cambio de actitud que trasciende el plano netamente laboral. Se trata de una evolución en la forma de vivir, de administrar los tiempos, las prioridades y con ello el esfuerzo. Si es mejor o peor no creo que venga al caso, pues no se trata de efectuar una valoración ética, sino de aceptar que los tiempos cambian y que los empleadores deben estar al tanto de las preferencias de la oferta de trabajo, bajo qué condiciones podrá hacerse de los mejores trabajadores y en qué condiciones decididamente no podrá hacerlo.

Vía | Cotizalia

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