¿Por qué el precio de las palomitas de maíz es mayor que el de las entradas en el cine?

La economía es una ciencia que no sólo se encarga de estudiar tasas de interés, tipos de cambio, competitividad, crecimiento económico e inflación. Que se trate de temáticas que ocupan buena parte de la agenda de los medios y los especialistas, no cabe duda, pero de ninguna manera agotan el campo de la economía, que abarca incluso, esas pequeñas cosas que dan sentido a la vida.
Cada vez son más los especialistas que dedican su tiempo a analizar pequeños fenómenos económicos a los que por simples o cotidianos, normalmente les restamos importancia. Acaso, al ir a ver una película al cine, ¿Jamás se preguntaron por qué el precio de las entradas tiende a ser más barato que el de las palomitas de maíz que consumimos?
Wesley Hartmann y Richard Gil, profesores de la Univeridad de California, no sólo estudiaron este fenómeno, también demostraron que a largo plazo, beneficia tanto al espectador como al dueño del cine.
En primer lugar, el consumidor paga a través de la entrada, su derecho de admisión al cine. Cuanto más bajo el valor de la entrada, mayor cantidad de gente ingresará a ver la película. Si el bajo costo de la entrada es compensado por un mayor valor de las palomitas de maíz, el espectador más tacaño podrá elegir no comprar la golosina y disfrutar de la película con el estómago vacío. Es decir, el consumidor gana el derecho de disfrutar de un espectáculo (sin palomitas) con un gasto mínimo mucho menor que si el precio de la entrada cubriera las palomitas.
Si lo vemos desde el lado del dueño del cine, existe una ganancia todavía mayor, pues de la recaudación por concepto de entradas, debe entregar un porcentaje a la empresa que le proporciona las películas; mientras que en el caso de las palomitas de maíz, las ganancias van directo a su bolsillo. Si compensa un bajo precio de las entradas por un alto valor de las golosinas, las ganancias brutas serán las mismas, pero a la hora de repartir, el distribuidor se llevará una menor parte mientras que el dueño del cine una porción mayor.
Ejemplos como éste, de productos secundarios que compensan el bajo precio de los primarios hay miles. Las aplicaciones de este principio son variadas. La próxima vez que salgan, piensen dos veces antes de abonar su entrada. Créanme, se acordarán de mí.
Vía | The Daily Galaxy
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