La caída de las acciones de Google y la paradoja entre el corto y largo plazo

Hasta hace relativamente poco, invertir en Google, el principal buscador y proveedor de publicidad contextual en Internet, era un negocio seguro, tanto es así, que la creciente demanda de sus títulos llevó a un valor en noviembre de US$ 750 por acción.
Enero y febrero, sin embargo, han sido meses muy duros para Google en el plano financiero, pues la caída del valor de sus acciones a partir de noviembre, se vuelve cada vez más empinada, para alcanzar hoy, casi la mitad del valor de su máximo histórico.
El problema que llevó a la caída de Google tiene que ver con la publicidad contextual, el motor de ingresos de la principal compañía en el negocio de la Internet. El comienzo de año no es un momento celebrado por las empresas que trabajan en Internet, pues se trata de un período en el cuál, el tráfico de la web se ve notoriamente reducido.
La publicidad orientada busca conseguir que el usuario visite un determinado servicio mediante la colocación de avisos relacionados con el contenido de una página. Cada visita a un auspiciante significa un ingreso para Google. Si baja el nivel de tráfico en la web, el efecto que tendrá sobre la compañía es una caída del nivel de ingresos.
Este shock se vio potenciado, además, por una serie de eventos desafortunados. En primer lugar, la iniciativa de Google de poner en marcha nuevos mecanismos para evitar que los usuarios cliqueen por error sobre las propagandas pagas. Una medida que por mayor fundamento moral que queramos darle, va en contra los intereses de Google y en mayor medida, de los propios accionistas.
En segundo lugar, un reciente estudio sobre la cantidad de clics fraudulentos abrió los ojos de los anunciantes e hizo dudar a los accionistas de Google sobre el mantenimiento de los actuales niveles de rentabilidad del negocio de la publicidad en Internet.
Aún así, la compañía insiste en que los US$ 460 son un valor coyuntural y que las medidas emprendidas favorecen los intereses de Google y sus accionistas a largo plazo. Sin embargo, estos últimos no conocen ese concepto, pues sus análisis no alcanzan a ver más allá de unas pocas semanas. Los tiempos de directivos y accionistas no suelen ser los mismos.
Google choca, como tantos otros, con una paradoja financiera, que le obliga a optar entre estrategias de corto y de largo plazo.
Vía | Market Watch
Tags: Economia y finanzas, Google, mercado de internet, Publicidad en Internet
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