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Marzo 19, 2008

El Banco Central Europeo, lejos de la unión y del consenso

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Muchas veces, cuando pensamos en el , lo vemos como un sólido bloque de opinión que guía y articula la europea de acuerdo a una serie de decisiones de consenso. Muy lejana a la utopía de esa imagen, la realidad nos muestra un banco central fragmentado y en pié de guerra.

El alto contraste entre la desaceleración del crecimiento económico y el empuje inflacionario que cobran los precios, lleva a una disyuntiva que pone en conflicto a los representantes de los países miembros de la Unión Europea. Mientras unos centran la vista en la inflación, los otros lo hacen en la desaceleración del producto. Ambas preocupaciones son legítimas. Sin embargo, las herramientas que permiten atender cada uno de esos problemas, tiene efectos secundarios negativos sobre el restante.

Mientras que los Estados Unidos optaron por controlar la desaceleración del producto y dejar que los precios sigan su carrera alcista, la Unión Europea se ha mantenido reacia a ejecutar esa clase de políticas. Sin embargo, cada vez son más los países miembros que alzan sus voces en contra de esta decisión.

Los representantes de países como Bélgica y Luxemburgo, han declarado públicamente que la economía de la zona euro no es inmune a la creciente desaceleración de los Estados Unidos y que el impacto será lo suficientemente significativo como para justificar una intervención amortiguadora por parte de la institución monetaria.

Este tipo de declaraciones contrasta con la opinión de los representantes de Francia y Alemania que pretenden centrar la atención en el vertiginoso crecimiento del nivel de precios. Si bien, el mandato del es el de mantener una inflación por debajo del 2%, el creciente encarecimiento de la energía y los alimentos, llevan a que hoy en día, la inflación esperada para el 2008 se sitúe en el 2,9%.

Las voces encontradas no generan un clima propicio para asegurar la estabilidad de un mercado financiero internacional prisionero del miedo y la desconfianza. Los inversores del mundo ven peligrar la rentabilidad de sus activos. Hoy, más que nunca, necesitan ideas claras y de consenso, largas discusiones que involucren a los diferentes sectores políticos y a los actores más destacados del ámbito académico. El está errando el camino. Su principal obligación es la de marcar el rumbo de la economía europea y en estas declaraciones, yo no veo que se esté cumpliendo esa finalidad.

Vía | Negocios


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