¿Cómo influyen la confianza y las expectativas en la economía estadounidense?

Un error bastante común cometido por observadores, analistas y algunos economistas en particular, es el ver la economía como un sistema desconectado por completo de la sociedad. Si hay algo que debe quedarnos bien claro es que la economía no puede entenderse sino en vinculación directa con la sociedad. Los fenómenos que alteran cada una de estas esferas afectan también, de una u otra manera, al resto.
De un tiempo a esta parte, las teorías económicas intentan abrirse al comportamiento de las personas. Los indicadores de expectativas y las mediciones de confianza en el desempeño de la economía comienzan a cobrar fuerza. Una economía sana requiere un buen nivel de inversión y consumo, que el dinero corra de mano en mano y las transacciones se sucedan sin mayores inconvenientes. Para eso es necesaria la confianza. Nadie invierte si lo que predomina es el temor. Nadie consume si el miedo nos impone precaución.
El caso de los Estados Unidos es paradigmático. El indicador de expectativas económicas para los próximos seis meses cae en marzo hasta los 47,9 puntos, el valor más bajo desde el escándalo Watergate y la crisis del petróleo en 1973. Los altos precios de los combustibles y de las commodities alimenticias se suman a la caída del valor de la vivienda para dejar por los suelos los niveles de confianza.
En el caso particular de los consumidores, marzo significó un descenso de la confianza muy superior al esperado por los analistas, alcanzando su nivel más bajo desde marzo de 2003.
Una caída de la confianza en el desempeño a corto plazo de la economía tiene serias consecuencias para los Estados Unidos. El pesimismo lleva a la mesura. Cuanto más bajo se encuentre el nivel de confianza, menor serán los niveles de consumo e inversión.
El incremento de la cantidad de dinero que pone en circulación la Reserva Federal y la facilitación de las condiciones crediticias son anuladas por un descenso de la velocidad de circulación, que depende en buena medida de las expectativas de los agentes económicos. La gente y las empresas demanda menos bienes y servicios, el consumo cae y con él, la desaceleración del crecimiento se torna cada vez mayor.
Quiéranlo o no, habrá recesión.
Vía | El Mundo
Tags: Analisis economico, confianza de consumidores, consumo, Crisis hipotecaria, Expectativas, Inversiones, recesion
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