Ni negro ni blanco: Matices en las consecuencias del alza de los precios de los alimentos

Los precios internacionales de los alimentos han sido un tema de discusión recurrente en este espacio. Pero no sólo nosotros optamos por dar prioridad a un fenómeno que, contrario al pensamiento de muchos, no puede ser catalogado como positivo o negativo para la economía mundial.
Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, instó hoy a una acción global coordinada que permita alcanzar una estabilización de los precios de los alimentos, cuyo incremento pone en peligro la situación de los sectores más pobres del planeta.
Sin embargo, hay otra lectura que muy pocas veces acompaña el análisis del fenómeno. Muchas veces, se toma como una verdad indiscutida la necesidad de que los precios de los alimentos bajen pues se configuran como un peligro para la economía mundial.
En economía, cuando las cosas son tan simples y las consecuencias tienen un mismo signo para todos los participantes del concierto mundial, uno debe empezar a desconfiar.
¿Nadie se beneficia de los altos precios de las materias primas agrícolas y las commodities alimenticias? Entonces, ¿cómo explicamos el importante repunte de las economías latinoamericanas en estos últimos años? Los países agro-exportadores ven una mejora de sus términos de intercambio que los deja en una rara posición de privilegio en el contexto internacional.
Es decir, una región que no se caracteriza por el desarrollo y la opulencia está siendo beneficiada por lo que se conoce como un estigma para la economía global. ¿No es eso contradictorio?
Es verdad que no sólo se perjudican las naciones industriales más ricas del planeta, sino también, aquellos países dependientes de las ayudas internacionales. Eso es cierto. Pero quizás, la solución no pase por una “acción global coordinada” por las principales potencias para hacer caer los precios de las commodities y desandar el crecimiento de las economías agrícolas.
Quizás la solución pasaría por fomentar la inversión en los países más pobres e incrementar los montos para las ayudas internacionales, de las cuales depende la alimentación de millones de personas en el tercer mundo. Claro, esta salida no beneficia a las principales potencias ni disminuye sus índices de inflación.
Cuando se hace necesaria una mayor cantidad de productos industrializados para soportar la importación de materias primas, los países desarrollados ven desfavorecidos sus términos de intercambio. Ese es sin duda el principal motor que impulsa la acción de las grandes potencias para la baja de los precios de las materias primas y las commodities alimentarias.
Llamemos las cosas por su nombre y no nos dejemos engañar.
Tags: Alimentos, Materia Prima, Nivel de Precios, Paises Emergentes, Subdesarrollo, Terminos de Intercambio
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2 Comentarios
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Buen pensamiento.
Si en vez de autosubvencionar nuestros productos agrarios que no hay como mantenerlos a flote comprásemos estos a los paises en desarrollo nosotros saldríamos ganando y ellos también. Se habla mucho de dar ayudas a los paises en desarrollo, pero mejor que las ayudas es un mercado en el que ellos también puedan participar.
Bingo!
[…] hemos hablado sobre el auge de los precios internacionales de las commodities alimenticias y las materias primas […]