Berlín furioso con la GM

El vicepresidente la General Motors (GM) dijo que el plan de reestructuración de su filial europea Opel supondrá la eliminación de unos 10.000 puestos de trabajo en toda Europa.
Esta terrible cifra se conoce apenas un día después que la gigante automotriz estadounidense anunciara su intención de cancelar sus planes de vender Opel al fabricante austríaco-canadiense de autopartes Magna Internacional.
La decisión ha sido recibida con indignación en Alemania y el gobierno de Berlín por su parte ha exigido la devolución de los US$2.200 millones aportados para apoyar la operación con Magna.
Los sindicatos alemanes no se quedaron atrás y han convocado paros en las fábricas para presionar a GM.
Tanto el ejecutivo de Angela Merkel como los sindicados de la compañía se habían mostrado favorables a que Opel fuera adquirido por Magna, ya que el acuerdo incluía la garantía de que no se cerraría ninguna fábrica en suelo alemán.
GM, que salió a flote gracias a las ayudas millonarias de la administración de Barack Obama, explicó en un comunicado que la junta había tomado la decisión debido a una mejora de las perspectivas de negocio para la compañía en los últimos meses.
Por su parte, la Comisión Europea ha dicho esperar que el nuevo plan de reestructuración para Opel sea sólido y garantice empleos duraderos.
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