Opinión: Las redes sociales y su impacto

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No cabe duda que las redes sociales han tenido un alcance impresionante en los últimos años. Solo por dar algunos ejemplos, la gente ha empezado a ajustar su modo de vida de acuerdo a pautas de la red social, ya sea por continuar un juego en línea o por desviarse 5 minutos para checar si ha recibido un nuevo mensaje; han generado nuevos modos de vender productos en línea,  incluso se publican ofertas exclusivas para quienes siguen un portal de estos; y ahora cuando conoces a una nueva persona, ella no te pide tu número del móvil, sino que pregunta por tu nombre en “x” red social.

Pero el área en la que considero ha tenido mayor impacto es en el modo en el que se transfiere la información: Ahora no solo los medios pueden informar en tiempo real, sino también los testigos del evento con tal de que tengan una conexión a Internet o un móvil con G3. La semana pasada ha quedado marcada con un claro ejemplo: El conflicto en Egipto.

Las protestas que han estallado en toda la nación tuvieron su origen en las redes sociales, fue a través de ellas que se logro convocar a la población a levantarse y expresar su descontento. Posiblemente la manifestación hubiera sucedido sin las redes sociales e incluso sin Internet, pero no se hubieran desarrollado con la velocidad con la que sucedió en este caso.

Por otro lado, fue gracias a las redes sociales como se pudo seguir informando al mundo de la situación después de que el gobierno cortó todas las conexiones a Internet. La semana pasada en la cumbre de Davos (Suiza) se trato con gran detalle la situación de Egipto, pero dejando de lado eso, también se hablo de cómo la velocidad con la que se propaga la información ha aumentado y el papel que la misma puede jugar.

Si bien el caso de Egipto es principalmente un asunto político, marca la efectividad de comunicarse en las redes sociales: ya sea crear un evento, “postear” en un wall, o “seguir” a alguien.

Ahora bien, dando un caso hipotético, si un grupo de turistas viaja a algún destino turístico y en el hotel en el que se hospedan reciben un mal trato o simplemente sienten que fue más costoso de lo que se merecía, un simple comentario en Internet puede llegar a un usuario y de él propagarse a más, de manera que un aviso que comúnmente tardaría meses u años en saberse ahora se puede darse a conocer en mucho menos tiempo.

Además, si este usuario se publica en una red dedicada  a consejos para turistas, no queda duda que la información estará llegando al nicho indicado.

Pero las redes sociales no solo se dedicarán a hundir personas y negocios, también volverán famosos y populares negocios con buen prestigio. Si bien este fenómeno ya lo hemos visto con anterioridad, en Youtube se han vuelto famosos artistas independientes gracias a que su video puede alcanzar millones de visitas en un par de meses.

La siguiente generación de consumidores podrá exigir más y los negocios deberán asegurarse de cumplir con las expectativas de sus clientes y dar su mejor presentación siempre, sino correrán el riesgo de desaparecer. En este caso ni las corporaciones más grandes podrán defenderse, como mencionaba anteriormente: se logró hundir al presidente de Egipto pese a tener 30 años perpetuados en el gobierno.

Para beneficio de la mayoría de las personas este cambio será más beneficioso que perjudicial, pues se nos concederá un nuevo derecho internacional: el de exigir lo que merecemos.

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